sábado, 3 de septiembre de 2011

Cazadores de sombras 4 y 5º libro de la saga

#4 Ciudad de los Angeles Caidos.

Sinopsis: Amor, sangre, traición y venganza - los riesgos son mayores que nunca en la Ciudad de los Ángeles Caídos. Simon Lewis está teniendo algunos problemas para adaptarse a su nueva vida como un vampiro, especialmente ahora que se le hace dificil ver a su mejor amiga Clary, quien se encuentra sumergida en su formacion para ser una cazadora de sombras y pasando tiempo con su nuevo novio Jace. Sin mencionar que simon no sabe como manejar la presion que implica tener a dos chicas queriendo salir con el a la vez . ¿Qué debe hacer un vampiro que ama la luz? Simon decide que necesita un descanso y sale de la ciudad,sólo para descubrir que los siniestros acontecimientos le siguen. Dándose cuenta de que la guerra que penso ganada aun no ha terminado, Simon tiene que buscar a sus amigos los cazadores de sombras para salvar el día, si pueden poner sus propias relaciones afiladas a un lado por el tiempo suficiente para superar el reto.


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#5 Ciudad de las almas perdidas - Cassandra Clare  

 Jace es ahora un sirviente del mal, vinculado a Sebastian por toda la eternidad. Sólo un pequeño grupo de Cazadores de Sombras cree posible su salvación. Para lograrla, deben desafi ar al Cónclave, y deben actuar sin Clary. Porque Clary está jugando a un juego muy peligroso por su propia cuenta y riesgo. Si pierde, el precio que deberá pagar no consiste tan solo en entregar su vida, sino también el alma de Jace. Clary está dispuesta a hacer lo que sea por Jace, pero ¿pue- Clary está dispuesta a hacer lo que sea por Jace, pero ¿puede seguir confi ando en él? ¿O lo ha perdido para siempre? de seguir confi ando en él? ¿O lo ha perdido para siempre? ¿Es el precio a pagar demasiado alto, incluso para el amor? ¿Es el precio a pagar demasiado alto, incluso para el amor?


Aquí les dejo más material de la Saga:

 La escena del callejón de Ciudad de los Ángeles Caídos, desde la perspectiva de Jace:
El acto de caer
"Porque no puedo hablar contigo," dijo Jace. "No puedo hablar contigo, no puedo estar contigo, no puedo ni mirarte." —Ciudad de los Ángeles Caídos.
Jace nunca olvidará la mirada en el rostro de Clary después de que lo dice. Shock en un primer momento, el escaldado en dolor.

Él ha hecho daño antes, nunca porque él quisiera, a pesar de que había arremetido en su propia ceguera. El momento en que ella lo encontró besando Aline y le dijo todo lo horrible que podía pensar como si las palabras simples pudieran tener el poder de hacer desaparecer, para enviarla de vuelta a donde estaba a salvo.

Él siempre se ha preocupado más acerca de si ella estaba segura que cualquier otra cosa. Si él no lo hiciera, nada de esto estaría sucediendo. Jace se pregunta si lo puede ver en sus ojos, ese terror, los fragmentos de todas esas decenas de sueños en los que la apuñaló o estranguló o la ahogó y se miró las manos después, mojadas con su sangre.

Ella retrocede un paso. Hay algo en su cara, pero no es el miedo. Es infinitamente peor. Se da la vuelta, casi tropezando en su prisa por huir, y sale corriendo del club.

Por un momento él se pone de pie y mira detrás de ella. Esto es exactamente lo que quería, una parte de su mente le grita. Para su coche. Para mantenerla a salvo, lejos de él.

Pero el resto de su mente está viendo el golpe de la puerta detrás de ella y al ver la ruina final de todos sus sueños. Fue una cosa que lo empuja hasta este punto. Otra cosa es dejarla ir para siempre. Porque sabe Clary, y si se va ahora, ella nunca va a volverá.

Vuelve.

De alguna manera él está fuera del club y la lluvia a cántaros como balas. Él ve todo de una sola vez, la forma en que siempre ha hecho, la forma en que fue entrenado para hacerlo. La furgoneta blanca en la acera, la inclinación de la calle, ya que se curva hacia Greenpoint, la apertura de un callejón oscuro detrás de la barra, y Clary en la esquina, a punto de cruzar la calle y caminar fuera de su vida para siempre.

Ella tira su brazo fuera de su alcance, pero cuando él pone su mano en la espalda que le permite guiarla hacia el callejón. Sus manos se deslizan por la espalda hacia a su brazo mientras ella se gira hacia él  —y él puede ver todo a su alrededor una vez más: la húmeda pared de ladrillo detrás de ellos, las ventanas enrejadas, los equipos desechados musical remojados en charcos de agua de lluvia.

Y Clary está levantando su cara, pequeña y pálida, su rímel corriendo en rayas brillantes debajo de los ojos. Su cabello se ve oscuro, pegado a la cabeza. Ella se siente frágil y peligrosa en sus manos, un explosivo de vidrio.

Ella sacude su brazo lejos de la suya. "Si tú estás pensando en pedir disculpas, no te molestes. No quiero oír eso." Él trata a protestar, de decirle que sólo quería ayudar a Simon, pero ella está sacudiendo su cabeza, sus palabras son como misiles punzantes: "¿Y no me lo dijiste? No podrías mandarme un mensaje de una sola línea para hacerme saber dónde estabas? Oh, espera. No podías, porque todavía tienes mi maldito teléfono. Devuélvemelo".

Él le entrega el teléfono, pero él es apenas consciente de sus movimientos. Quiere decir: No, no, no, yo no podría decirte. No puedo decirte. No puedo decir que tengo miedo de hacerte daño, aunque yo no quiero hacerlo. Yo no puedo decir que tengo miedo de convertirme en mi padre. Tu fe en mí es la mejor cosa en mi vida y no puedo soportar destruirlo. " —Perdona me  —"
Su cara se pone blanca, su lápiz labial brillante en su piel dura. "Yo ni siquiera sé lo que piensas que tengo que perdonarte. ¿No amarme nunca más? "

Ella se aleja de él y tropieza, a ciegas, y él no puede detenerse: llega a ella. Es delicada y tiembla en sus brazos y ambos están mojados y él no puedo parar. Su boca está parcialmente abierta, y lleva sus propios labios abajo contra los de ella, probando el labial y jengibre dulce y Clary.

Te quiero. Él no lo puede decir, por lo que trata de decirle con la presión de sus labios y su cuerpo y sus manos. Te quiero, Te quiero. Tiene las manos alrededor de su cintura, levantándola, y él se había olvidado: ella no es frágil; ella es fuerte. Sus dedos están excavando en sus hombros, su boca feroz contra el suya, y su corazón late con fuerza como si estuviera tratando de liberarse de su cuerpo como si él lo programara en un altavoz roto.

Detente, su mente le está diciendo. Para, para, para. Obliga a sus manos alejarse de ella y las coloca en la pared, a ambos lados de la cabeza. Sólo que trae a su cuerpo más cerca de la de ella, y eso es un error. Él puede ver el pulso golpeando en su garganta, su labial se ha ido, no puede apartar la mirada de clavel rosa de su boca, vacían de besos, como ella respira: "¿Por qué no me hablas? ¿Por qué no me miras?"

Su corazón late con fuerza como si quisiera salir de su cuerpo y hacer su residencia independiente en otro lugar. "Porque Te amo."

Es la verdad, y una verdad inadecuada en eso, pero siente que le perforar a través de él con la fuerza de una mentira. Su rostro se suaviza, ella abriendo mucho los ojos. Sus manos están en contra de él, pequeñas y delicadas y cuidadosas, y se apoya en ella, respirando el aroma de ella bajo el olor del agua de lluvia. "No me importa", se oye decir. "Estoy harto de tratar de fingir que puedo vivir sin ti. ¿No lo entiendes? ¿No puedes ver que me está matando?"

Él se está ahogando, y ya es demasiado tarde. Llega a ella como un adicto sin remedio para llegar a la droga que él ha jurado no tocar de nuevo, después de haber decidido que es mejor quemarse en un fuego definitivo que vivir para siempre sin él.

Y el mundo gris resplandece a su alrededor con el color, ya que vienen juntos, los cuerpos golpeando con fuerza contra la pared detrás de ellos. El agua remoja su vestido ha hecho que sea tan elegante como el aceite de motor bajo sus dedos. Él coge y tira de ella, el deseo de remodelar el cuerpo con cada toque. Su respiración es irregular en sus oídos, sus párpados medio cerrados y aleteando. Él está tocando su piel por todas las partes que puede: su cuello, las partes posteriores de su cuello, sus clavículas duras bajo sus dedos, sus brazos, lisas y resbaladizas. Sus manos están en él, también, no más tímido que el suyo, y cada toque parece quemar la lluvia y el frío.

Ella está agarrando sus hombros cuando ella levanta las piernas y los envuelve alrededor de su cintura, y hace un ruido que ni siquiera sabía que podía hacer. Es demasiado tarde para volver atrás. Sus manos aprietan involuntariamente, y siente la tela de sus medias rasgar bajo sus dedos, y él está en contacto con la piel desnuda. Y sus besos saben a lluvia. Y si no lo estaba cayendo antes, él está cayendo ahora.

Piensa en la caída, de ángeles que caen para siempre en el fuego, e Ícaro, que había volado demasiado cerca del sol. Había pensado en la agonía de la caída, el terror de ella, pero nunca que podía ser feliz. Lucifer no quiso caer, pero tampoco había querido servir, y como Jace envuelve a Clary cerca contra él, más cerca de lo que había pensado que podía ser, se preguntaba si era sólo en el acto de caer que podría ser realmente libre.

Escena Eliminada de Ciudad de Almas Perdidas (Cazadores de Sombras #5):

Jace dejó lo que estaba presionando sobre el alféizar de la ventana y se acercó hacia ella. Ella fue a apoyarse contra él, y la mano de él se deslizó por debajo de su camiseta y descansó cariñosamente, posesivamente, en la parte inferior de su espalda. Se inclinó para besarla, dulcemente al principio, pero la dulzura se fue rápidamente y pronto ella estaba presionada contra el cristal de la ventana, las manos de él en el dobladillo de la camiseta de ella - su camiseta -

"Jace." Ella se alejó un poco. "Estoy segura que la gente de la calle puede vernos."

"Podríamos..." Hizo un gesto hacia la cama. "Movernos... hacia allí."

Ella sonrió. "Lo has dicho como si te hubiera costado un rato llegar a esa idea."

Cuando él habló, su voz se amortiguó contra su cuello. "Qué puedo decir, haces que mis pensamientos vayan más lentos. Ahora sé lo que es ser una persona normal."

"¿Cómo... es?" Las cosas que él hacía con su mano bajo su camiseta la distraían.

"Terrible. Ya he superado mi cuota de comentarios ingeniosos por el día."

Más escenas eliminadas:

Escena Borrada
- ¿Donde estamos? - siseo Simon a traves de sus dientes
- En Alicante- contesto Jace. - La ciudad de Cristal -.Y, cuando Simon se quedo mirandolo, el añadio con un toque de impaciencia:- Estamos en Idris- se inclino un poco hacia la ventana. - Mira- le dijo, indicandole las torres, - Esas son las torres del demonio. Estan hechas del mismo material en que estan hechas nuestras estelas y cuchillos seraficos. Es un repelente de demonios-- ¿Porque me has traido aqui? - reclamo Simon, interrumpiendo la leccion de geografia de Jace.
Los ojos de Jace se encontraron con los de el, y por un momento habia algo en ellos - algo casi suplicante - y luego Jace dijo, - Estuviste de acuerdo. Esto es por Clary-
- Yo nunca estuve de acuerdo en nada! - simon golpeo la repisa de la ventana con su puño. El esperaba que le doliera, pero no fue asi, el todavia no se acostumbraba a su nueva fuerza, y el golpe dejo una abulladura en la pared de piedra.- Espera- se le produjo un pensamiento. - Clary... ¿quieres decir que ella esta aqui?- rapidamente dio media vuelta, esperando verla, pero solo estaba la misma habitacion de piedra. - ¿Donde esta ella?
Jace empujo su cabello hacia atras con impaciencia. - Ella no esta aqui, eso es todo. La intercambie a ella por ti.-
- ¿Que tu que?, ¿De que hablas?, ¿Porque alguien me querria en lugar de Clary?
- Yo que se! - dijo Jace con un poco de su mala intencion, - Desde luego yo no lo haria, pero la Clave es un poco estraña ese sentido. Tienen sus formas -
- ¿La Clave? - Simon miro fijamente a Jace. - ¿Me traiste aqui porque la Clave queria a Clary, y estuviste de acuerdo en entregarme a cambio de ella?.
- Lo se, un truco sucio ¿no?- comento una suave voz.
Simon se dio vuelta e Isabelle Lightwood estaba parada en la entrada. Ella vestia un traje negro y una pegada chaqueta de cuero blanco que hacia contraste con sus cabellos que lucian increiblemente negros.
Al lado de ella, estaba su hermano, Alec, en pantalones vaqueros y una camiseta de mangas largas con una runica marca con garabatos en laparte delantera.- Jace no nos dijo que tu no sabias hasta el momento en que pasamos definitivamente por el portal, -Isabelle entro, ignorando la mirada sucia que Alec le estaba dando.- Mama y Papa estaban furiosos, pero ¿que podian hacer?. La Clave es la Clave y Jace hizo un trato con ellos. No podiamos no cumplir con ello aunque quisieramos.-
- Yo nunca hice un trato- dijo Simon. El miro del impasible rostro de Jace hacia Isabelle - el estaba sonriendo, como si todo esto fuera un juego- luego miro a Alec, quien le miro con sus sospechosos ojos azules y no dijo nada.- Nunca estuve de acuerdo con nada de esto-
- Claro que lo hiciste- dijo Jace, - Cuando dijiste que harias cualquier cosa por Clary. Esto es cualquier cosa-Jace lo estaba viendo casi ilusionado; Simon sintio una chispa de furia destellando por dentro y luego apagandose.
- Esta bien - se volteo hacia la ventana. - Dije que haria lo que sea por Clary, y es verdad. Pero respondeme solo una cosa: ¿Porque diablos quieres a Clary fuera de Idris?
- Oh, no me importa de un modo u otro- dijo Isabelle despreocupadamente, luego miro la expresion de Simon y levanto las manos. - ¿Los siento, le estabas preguntando a Jace, verdad?- Isabelle- dijo Alec, como un grunido.
Jace solo miraba a Simon fijamente. Por un momento Simon penso que el no hiba a decir nada. Finalmente el suspiro. - Mira, Simon-
- ¿Eso es un vampiro?- dijo una suave voz en la entrada.
Una delgada chica se encontraba alli, un chico alto, de cabellos negros se encontraba al lado de ella. La chica era de huesos pequeños, con el pelo brillante tirado atras de su cara, con una expresion traviesa. Su delicada barbilla reducida en un punto como un gato. Ella no era exactamente bonita, pero era muy atractiva.
El chico que estaba al lado de ella era mas que atractivo. Probablemente tenia la altura de Jace, pero parecia mas alto: tenia los hombros amplios, con una elegante e inquietante cara, afilados pomulos y ojos negros. Habia algo estrañamente familiar en el, como si Simon lo hubiera conocido desde antes, aunque el sabia que no era asi. El color negro de sus curvilineas Marcas sobresalian desde el cuello de la camisa del chico, y habia una curvilinea Marca en su rostro, justo debajo de su ojo izquierdo, que sorprendio a Simon - muchos Cazadores de Sombras eran muy cuidadosos de tener Marcas en sus caras.
- Lo podemos ver? - la chica entro, moviendose por la habitacion, el chico detras de ella.- Nunca antes he estado tan cerca de un vampiro, ninguno que no se haya planeado matar. No puedo creer que mis padres les permitieron dejarlo en la casa. -
Ella miro a Simon de arriba a abajo como si ella estuviera midiendolo. - Es lindo para ser un Submundo-
- Debes perdonar a Aline, ella tiene la cara de un angel y los modales de un demonio Moloch- dijo el chico con una sonrisa , presentandose. Tendio su mano hacia Simon. - Soy Sebastian. Sebastian Verlac-
Le tomo un momento a Simon darse cuenta de que el chico le estaba ofreciendo su mano para estrecharla . Perplejo, la estrecho tambien, y tuvo la misma estraña sensacion que habia tenido hace poco: la sensacion de que este chico era alguien que el conocia, alguien familiar.
- Soy Simon. Simon Lewis-
Sebastian segia sonriendo. - Y esta es mi prma, Aline Penhallow. Aline-
- No estrecho las manos con Submundos- dijo Aline rapidamente, y se fue al lado de Jace.- En verdad Sebastian, a veces eres tan extraño.- lo dijo con acento debil, que Simon noto, no era Britanico ni Australiano, era otra cosa.
- Ellos no tiene alma, lo sabes-
La sonrisa de Sebastian desaparecio. - Aline-
- Es verdad. Es por eso que ellos no se pueden ver en espejos o salir a la luz-
A proposito, Simon se hecho hacia atras, dentro de la franja de luz de sol en frente de la ventana. El sintio el calor del son en su espalda, en sus cabellos. Su sombra estaba proyectada, larga y oscura, a traves del suelo, casi alcanzando los pies de Jace.
Aline tomo un fuerte aliento, pero no dijo nada. Fue Sebastian el que hablo, mirando a Simon con curiosos ojos negros: - Asi que es verdad- dijo el. - Los Lightwood lo dijeron, pero no crei...-
- Que estabamos diciendo la verdad?- dijo Jace. - Es verdad. Por eso es que la Clave siente curiosidad por el. El es unico-.
- Lo bese una vez- dijo Isabelle, a nadie en particular.
Las cejas de Aline se dispararon hacia arriba.- En verdad ellos te dejan hacer lo que quieras en New York, no es asi? - dijo ella, sonando medio horrorizada y medio envidiosa. - Recuerdo la ultima vez que te vi , Izzy, tu nunca hubieras considerado... -
- La ultima vez que nos vimos, Izzy tenia ocho años- dijo Alec, - Las cosas cambian. Ahora, vamos a estar aqui el resto del dia, o vamos a bajar y buscar algo para comer, que era exactamente lo que estabamos pensando antes de que Jace subiera a revisar a Simon, ?no?
- Yo podria comer- dijo Simon, sonriendole a Aline, lo suficiente para que pudiera ver sus afilados colmillos. Ella hizo un chillido.
- Ya para Lewis- dijo Jace. - Mira, podras bajar con nosotros si prometes comportarte-
- Lewis?? Ahora me llamas por mi apellido??-
- Yo pense que era mejor que "vampiro"- dijo Jace mientras todos hiban dejando la habitacion, y Simon estuvo de acuerdo, que en todo sentido, eso era cierto.

Mmm... estoy de acuerdo con Cassandra, si la escena fuera de esta forma , Jace quedaria como un total patan, aunque me hubiera gustado que el apellido de Simon no se hubiera omitido, hubiera sido divertido tambien, oir decir a Jace...Lewis..a demas de Vampiro.

Escena Borrada
El estruendo del derrumbe fue decayendo lentamente, como humo desvaneciéndose en el aire. Fue reemplazado por el alto chillido de pájaros asustados; Clary podía verlos sobre los hombros de Jace, dando vueltas en círculo contra el cielo oscuro.
Jace - dijo ella bajito- creo que ya ha terminado.
Él se echó para atrás ligeramente, sosteniéndose sobre los codos, y bajó la mirada hacia ella. Incluso en la oscuridad ella podía verse reflejada en sus ojos; su rostro estaba surcado por el hollín y la suciedad, el cuello de su camisa rasgado.
Sin pensarlo, ella levantó su mano, sus dedos rozando suavemente por el cabello de él. Ella lo sintió tenso, sus ojos oscureciéndose.
– Había hierba en tu pelo –dijo ella como una excusa. Tenía la boca seca; la adrenalina corría por sus venas, no solo por el peligro en el que se habia expuesto. Todo lo que acababa de ocurrir, el ángel,el derrumbe de la casa... parecía menos real que lo que veía en los ojos de Jace.
-No deberías tocarme –dijo él.
Su mano se congeló donde estaba, su palma contra su mejilla.
-¿Por qué no?
- Tu sabes porque- dijo el, luego - Viste lo que yo vi ¿no?, el pasado, el angel, nuestros padres-
-Lo vi-
- Tu sabes lo que paso-
- Muchas cosas pasaron, Jace-
- No por mi- Sus palabras salieron en un angustiado susurro. - Tengo sangre de demonio, Clary. Sangre de Demonio. Entiendes eso, ¿no?-
- Eso no significa nada. Valentine estaba loco. El solo estaba desvariando-
- ¿Y Jocelyn?¿Tambien ella estaba loca?- Sus ojos se posaron en los suyos como taladros dorados.- Yo se lo que valentine estaba tratando de hacer, Clary. El estaba tratado de crear hibridos - angeles/humanos y demonios/humanos. - Eres la primera, Clary, yo soy el ultimo. Soy en parte montruo. En parte todo aquello que he intentando tan duramente extinguir, destruir.-
-Eso no es verdad. No puede ser. No tiene sentido-
- Pero si lo es-
Había una desesperación furiosa en la expresión de Jace. Ella podía ver el destello de la cadena de plata alrededor de su garganta desnuda, iluminando como una baliza bajo la luz de las estrellas. - Eso lo explica todo.-
Ella sacudio su cabeza tan fuerte, que sintio la grama picando contra sus mejillas.-
-¿Te refieres a que eso explica por qué eres un Cazador de Sombras tan increíble? ¿Por qué eres leal, e intrépido, y honesto, y todo lo que los demonios no son?-
-Eso explica –dijo él sin alterar la voz–, por qué siento de la manera en que lo hago por ti.-Su aliento siseo entre sus dientes
-Jace, ¿Qué quieres decir?-Él se quedó en silencio durante un largo instante, mirándola - por tanto tiempo que de hecho, ella se preguntaba si el planeaba hablar del todo, o si solo con mirarla era suficiente. Despues de todo, se quedo mirandolo como una inutil. Sus miradas estaban fijas como engranajes, a ella le era mas dificil alejar su mirada de el que poder respirar con agua en los pulmones.
- Eres mi hermana- dijo el finalmente, - Mi hermana, mi sangre, mi familia. Yo deberia estar protegiendote - él se rió quedamente y sin humor–, protegiendote de la clase de chicos que quieren hacer contigo exactamente lo que yo quiero hacer.-
Clary dejo de respirar. El estaba ahi, mirandola pero su expresion habia cambiado - habia algo en su cara que ella nunca habia visto antes, una somnolienta, mortifera, casi depredadora luz en sus ojos. Ella estaba sumamente conciente de la fuerte presion de su cuerpo sobre el de ella, los huesos de sus caderas acoplandose en contra a los de ella, y le dolia en todas partes no poder tocarlo, le dolia casi como un dolor fisico
.- Lo que quiero hacerte- dijo el.
Sin pensar en nada mas, solamente en como ella lo deseaba, ella dejo que sus dedos recorrieran desde su mejilla hacia sus labios, trazando la forma de su boca con el tacto de su dedo indice. Ella era recompensada por el alcance de su aliento, el repentino oscurecimiento de sus ojos. El no se movia.
- Que es exactamente lo que me quieres hacer?- ella susurro.
La luz en sus ojos resplandecia. Lentamente inclino su cabeza hasta que sus labios estuvieran en contra a su oreja. Cuando el hablo, ella sintio su aliento rozar su piel, haciendola stremecer: - Te lo podria mostrar. -Ella no dijo nada. Aun si ella pusiera en orden sus aislados pensamientos para componer las palabras, ella no queria decirle que parara. Ella estaba cansada de decirle no a Jace- cansada de nunca permitirse sentir lo que su cuerpo entero deseaba sentir. Cueste lo que cueste...
Ella lo sintio sonreir, sus labios en contra de su oreja. - Si quieres que pare, dimelo ahora,- le susurro. Cuando ella todavia no decia nada, el rozo su boca contra el hueco de sus sienes. - O ahora.- Sus labios recorrieron sus pomulos en el mas ligero de los besos, un beso de mariposa.- O ahora.- Su boca recorrio la linea de su quijada. - O ahora.- Sus labios estuvieron en contra los suyos, sus palabras hablaron dentro de su boca. - Ahora,- susurro y luego la beso.
Al principio la presion de sus labios fue gentil, buscando, pero cuando ella respondio instantaneamente - deslizado sus brazos alrededor de el, enredando sus manos en sus cabellos - ella sintio que la presion cautelosa de su cuerpo habia cambiado a otra cosa. De repente el estaba besandola con una presion golpeadora, sus labios aplastando los suyos. Ella probo la sangre en su boca, pero no le importo. Habian piedras clavandose en su espalda, y su hombro le dolia donde se habia golpeado cuando cayo por la ventana, pero eso tampoco le importaba. Todo lo que existia era Jace, todo lo que ella sentia, esperaba, respiraba, deseaba y veia era Jace. Nada mas importaba.
El interrumpio el beso, alejandose, ella lo libero con un suave sonido de renuente protesta. Su boca estaba hinchada, sus ojos grandes y oscuros, casi negros de deseo. El busco los botones de su abrigo, tratando de desabrochar el primero, pero sus manos estaban temblando tan mal que no pudo manejarlo. Clary puso su mano en la suya, maravillandose interiormente por su propia calma - podria ella haber temblado tanto como el lo estaba?- Dejame hacerlo- ella dijo.
El estaba quieto. El veia como ella desabrochaba los botones, sus dedos lo hacian tan rapido como podia. Su abrigo se abrio. Debajo de este, ella vestia solo una fina blusa de Amatis y el aire frio de la noche, paso a traves de la fina tela, haciendola jadear. Ella alzo sus manos. - Vuelve- ella susurro. - Besame otra vez-.
El hizo un sofocante sonido y cayo en sus brazos como alguien regresando por aire despues de casi haberse ahogado. El beso sus parpados, sus mejillas, su garganta, antes de retornar a sus labios: sus besos ahora eran freneticos, casi torpes en su mayoria - tan distinto de Jace, quien nunca parecia apurarse o precipitarse por nada... Sin el abrigo en medio de ellos, ella pudo sentir el calor de su cuerpo, saliendo desde su camiseta hacia ella; sus manos deslizandose alrededor de ella, debajo de ella los tirantes de su brassiel, marcando su columna, su tacto abrasaba su piel desnuda - ella deseaba tocarlo por todos lados, sujetarlo mientras el estuviera temblando, tal como temblaba ahora - y que no se produciera más espacio entre ellos.
Ella le quito la chaqueta y de alguna forma su camiseta tambien estaba afuera. Sus manos exploraron sus cuerpos: ella corrio sus dedos hacia lo mas bajo de su espalda y sintio las capas de suave piel sobre sus delgados musculos, y algo que ella no habia esperado, algo que ella debia tener - cicatrices, como finas cables por toda su piel. Ella hubiera supuestoque eran imperfecciones, estas marcas, pero no se sentían de esa manera para ella; eran las marcas de la historia de Jace, grabada sobre su cuerpo: el mapa de una vida de guerra y peleas. Ella tocó la cicatriz en forma de estrella de su hombro y se alzo para rozar su boca a traves de esta. Algo frío y metálico chocó con su clavícula, e hizo una exclamación entrecortada por la sorpresa.Jace se alzo sobre sus codos para mirarla.
-¿Qué pasa? –su voz era lenta, casi drogada–. ¿Te he hecho daño?-
-No. Ha sido esto –ella tocó la cadena de plata que rodeaba su cuello. En su final colgaba un pequeño aro de metal plateado. Ese anillo –el metal labrado con su diseño de estrellas– ella conocía ese anillo. El anillo de Morgenstern. Era el mismo anillo que había relucido sobre la mano de Valentine en el sueño que el ángel les había mostrado. Había sido suyo, y se lo había dado a Jace, como había sido siempre a lo largo del tiempo, de padre a hijo. -Lo siento –dijo Jace. Él dibujó la línea de su mejilla con la punta del dedo, había una intensidad como de ensueño en su mirada–. Olvidé que llevaba esta maldita cosa. Un frío repentino inundó las venas de Clary. -Jace –dijo ella en voz baja–. Jace, no.

♥Historia de Jocelyn:

1 comentarios:

Anónimo dijo...

no esta:C

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